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Aprende a estructurar un Pitch Deck que convenza a inversores: problema, solución, mercado, tracción y equipo. La clave para captar atención y financiación privada.
Conseguir que un inversor diga “sí” empieza mucho antes de la reunión. Comienza con un documento: tu Pitch Deck. Este resumen visual de tu proyecto es la carta de presentación de tu empresa ante business angels, fondos de venture capital o family offices, y puede ser la diferencia entre captar atención o pasar desapercibido.
Un buen Pitch Deck no es una sucesión de diapositivas bonitas, sino una historia convincente que combina datos, estrategia y visión. Debe mostrar que entiendes el mercado, que tienes un modelo de negocio sólido y que cuentas con el equipo capaz de hacerlo realidad.
Los inversores reciben decenas de propuestas cada mes, por lo que dedican pocos minutos a cada una. Lo primero que quieren identificar es si tu proyecto resuelve un problema real y si ese problema es suficientemente grande como para justificar una inversión. También analizan la escalabilidad, la tracción conseguida y la claridad del plan financiero. No buscan solo una idea prometedora, sino una oportunidad tangible de retorno.
La estructura ideal combina claridad, foco y ritmo narrativo. Cada diapositiva debe responder a una pregunta clave del inversor, guiándolo sin esfuerzo hacia la conclusión de que tu proyecto merece su tiempo.
1. Portada: incluye el nombre de la empresa, el logotipo, el eslogan y una frase breve que defina tu propuesta de valor. En pocos segundos debe transmitir de qué trata tu negocio.
2. Problema: explica qué necesidad o ineficiencia existe en el mercado. Los inversores deben entender por qué tu solución es necesaria y cuál es el coste de no resolver ese problema.
3. Solución: presenta de forma clara cómo tu producto o servicio aborda el problema. Muestra los beneficios concretos y, si es posible, resultados o validaciones obtenidas (usuarios, pilotos, contratos).
4. Mercado: define el tamaño y el potencial del mercado (TAM, SAM, SOM). Es fundamental demostrar que hay suficiente espacio para crecer y que el mercado está en expansión.
5. Modelo de negocio: explica cómo generas ingresos, qué margen obtienes y cuál es tu estrategia de escalabilidad. Cuanto más claro y medible sea el modelo, mejor.
6. Tracción: muestra datos reales: facturación, crecimiento, usuarios activos, clientes relevantes o acuerdos estratégicos. La tracción demuestra ejecución y reduce el riesgo percibido por el inversor.
7. Competencia: identifica a los principales competidores y deja claro qué te diferencia de ellos. No digas que no tienes competencia: demuestra que conoces el mercado y tu ventaja competitiva.
8. Equipo: los inversores invierten tanto en personas como en empresas. Presenta al equipo fundador, su experiencia y por qué son las personas adecuadas para ejecutar el plan.
9. Estrategia de crecimiento y uso de fondos: explica en qué fase estás, qué objetivos quieres alcanzar con la inversión y cómo se destinarán los fondos. Divide el uso del capital en porcentajes claros (producto, marketing, equipo, expansión).
10. Cierre: termina con una diapositiva de resumen y contacto. Reitera tu propuesta de valor y deja una llamada a la acción: “Buscamos una inversión de X € para alcanzar Y”.
Un Pitch Deck no tiene que ser largo; lo importante es que sea claro y coherente. Mantén un diseño limpio, usa pocos textos y muchos datos visuales. Apoya tus afirmaciones con métricas, no con promesas. Adapta siempre la presentación al tipo de inversor: los business angels valoran la visión y la pasión, mientras que los fondos buscan escalabilidad y retorno. Y sobre todo, cuenta una historia. Los datos convencen, pero las historias hacen que te recuerden.
Uno de los errores más frecuentes es centrarse demasiado en la idea y poco en la ejecución. Otro es usar presentaciones genéricas, sin adaptar el mensaje al perfil del inversor. También es habitual inflar las proyecciones financieras o evitar hablar de riesgos, lo que genera desconfianza. Por último, no subestimes la importancia del diseño: un Pitch Deck desordenado o saturado transmite improvisación, no profesionalidad.
Un buen Pitch Deck no solo explica lo que haces, sino por qué tu proyecto merece existir. Muestra una oportunidad real, un equipo preparado y una estrategia clara de crecimiento. Si consigues que el inversor entienda tu visión y confíe en tu capacidad de ejecutarla, habrás ganado la mitad del camino. En Kleo te ayudamos a preparar tu Pitch Deck, conectar con los inversores adecuados y presentar tu empresa con el enfoque que buscan. Haz tu análisis de viabilidad y no te preocupes: del resto nos ocupamos nosotros.
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